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FTP y SFTP

Dos formas de mover archivos hacia y desde un servidor; solo una los mantiene privados.

Dos filas. FTP en el puerto 21 manda un archivo de vos a un servidor a la vista, con contraseña y archivos legibles en el camino. SFTP en el puerto 22 manda el mismo archivo dentro de un túnel SSH cifrado

FTP (File Transfer Protocol) es uno de los servicios más viejos de internet, más que la web misma. Te conectás a un servidor FTP con usuario y contraseña, ves sus carpetas y subís o bajás archivos. Durante décadas fue la forma de publicar un sitio en el hosting web, la manera en que las impresoras dejaban escaneos en carpetas compartidas y el canal por el que las empresas intercambiaban archivos con bancos y proveedores.

Su gran falla es que se diseñó antes de que a alguien le preocupara que lo espiaran. FTP manda todo como texto plano, incluida la contraseña, así que cualquiera en el camino, como alguien en el mismo Wi-Fi del café, puede leerla. Además abre conexiones separadas para los comandos (puerto 21) y para cada archivo, lo que complica pasar por firewalls y NAT.

SFTP es el reemplazo moderno y, aunque el nombre confunda, no es FTP con seguridad agregada: es otro protocolo que corre dentro de SSH, por una sola conexión cifrada, normalmente en el puerto 22. Se puede entrar con claves SSH en vez de contraseñas, y los archivos viajan cifrados. También existe FTPS, que es el FTP de siempre envuelto en TLS, el mismo cifrado que usa HTTPS; funciona, pero conserva las complicaciones de las conexiones múltiples.

En la práctica: si un proveedor o un socio te pide mandar archivos 'por FTP', pedí SFTP. Muchas empresas todavía intercambian archivos diarios así, y hay servicios en la nube que ofrecen un punto de acceso SFTP que guarda todo directo en almacenamiento de objetos como Amazon S3. Para compartir con personas, un enlace de un drive en la nube suele ser más simple.

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