ENES

Cifrado

Mezclar datos para que solo quien tiene la clave pueda leerlos.

Un mensaje legible convertido en ruido con una llave, y de vuelta al mensaje con la misma llave

El cifrado convierte datos legibles (un mensaje, una foto, un número de tarjeta) en bytes revueltos que parecen ruido, usando una clave. Sin la clave, la versión revuelta no sirve para nada; con la clave, el original vuelve exacto. La receta para revolver se llama algoritmo de cifrado, y los buenos, como AES, son públicos y los estudia todo el mundo. Lo único secreto es la clave.

Existe para una situación concreta: alguien más puede ver tus bytes y no querés que los entienda. El almacenamiento de tu teléfono está cifrado, así que un ladrón que le saque el chip se lleva basura. Tus mensajes viajan cifrados, así que el dueño del Wi-Fi del bar ve tráfico pero no palabras. HTTPS es exactamente esto, aplicado a las páginas web.

Hay dos familias. El cifrado simétrico usa la misma clave para cerrar y abrir; es rápido, así que protege el grueso de los datos. La criptografía de clave pública usa un par de claves y resuelve otro problema: acordar un secreto con alguien que nunca viste. Los sistemas reales combinan las dos. Además, el cifrado oculta el contenido, no el contexto: con quién hablás, cuándo y cuánto suele seguir siendo visible.

Para hacer hoy: activá el cifrado del disco en tu notebook (FileVault en Mac, BitLocker o Cifrado de dispositivo en Windows). Los teléfonos con bloqueo de pantalla ya lo tienen. Y cuando una app dice cifrado de extremo a extremo, significa que ni la empresa puede leer lo que mandás.

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