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Autenticación de dos factores

Una segunda prueba de que sos vos, para que una contraseña robada no alcance.

Dos puertas antes de una cuenta: un campo de contraseña y un teléfono que muestra un código de seis dígitos

La autenticación de dos factores (2FA, o MFA cuando pueden ser más de dos) significa iniciar sesión con dos tipos distintos de prueba: algo que sabés (una contraseña) más algo que tenés (tu teléfono, una llave física) o algo que sos (tu huella, tu cara). Una contraseña se puede adivinar, filtrar o robar con phishing desde la otra punta del mundo. Tu teléfono no, o al menos no tan fácil.

En la práctica: escribís la contraseña y el servicio te pide un código de seis dígitos de una app autenticadora, un toque en una notificación o apoyar el dedo en una llavecita USB. Los códigos por SMS también cuentan, pero son la opción más débil, porque un atacante puede quedarse con tu número convenciendo a la operadora de pasarlo a un chip nuevo.

La opción más fuerte y más cómoda hoy es una passkey o una llave física: solo funciona en el sitio real, así que una página de Phishing no puede pedírtela. Para el resto, una app autenticadora (Google Authenticator, Microsoft Authenticator o la que viene dentro de tu gestor de contraseñas) es un muy buen piso.

Para hacer hoy: activala primero en tu cuenta de correo, porque el correo es lo que restablece todas las demás contraseñas. Después el banco, tu red social principal y las cuentas del trabajo. Guardá los códigos de respaldo en un lugar seguro, para que perder el teléfono no signifique perder la cuenta.

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