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Chip

Un pedacito de silicio con miles de millones de interruptores que calculan y recuerdan.

Una oblea redonda de silicio dividida en una grilla de cuadrados; uno se recorta y aparece encapsulado como un chip con patas metálicas

Un chip (o circuito integrado) es un cuadradito de silicio, muchas veces más chico que una uña, con un circuito electrónico entero construido en su superficie: miles de millones de transistores, los interruptores diminutos que hacen todo el trabajo digital, más el cableado microscópico entre ellos. La CPU y la GPU son chips, también la RAM, la memoria flash de un SSD, y los controladores adentro de un microondas o de un auto.

El silicio es un semiconductor: un material al que se puede hacer conducir electricidad o bloquearla, según cómo se lo trate y qué voltaje se le aplique. Ese control de prendido/apagado es justo lo que necesita un interruptor. Los chips se fabrican sobre obleas redondas y pulidas de silicio puro. En una fábrica llamada fab, el circuito se proyecta sobre la oblea con luz, capa por capa, con detalles que se miden en nanómetros. Después la oblea se corta en cientos de chips individuales, y cada uno se prueba y se sella en un encapsulado de plástico o cerámica con contactos metálicos.

Hay dos tipos de empresas en juego, y las noticias suelen mezclarlas. Algunas diseñan chips (NVIDIA, Apple, AMD) y otras los fabrican (TSMC, Samsung, Intel, que además diseña los suyos). Construir una fab de punta cuesta muchos miles de millones de dólares y requiere máquinas que muy pocos proveedores saben hacer, y por eso los chips se volvieron un tema de economía y de geopolítica, no solo de ingeniería.

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