Transistor
Un interruptor controlado por electricidad, el ladrillo básico de todo chip.
Un transistor es un interruptor sin partes móviles. Tiene tres conexiones: la corriente quiere pasar entre dos de ellas (la fuente y el drenador), y un voltaje chico en la tercera (la compuerta) decide si puede. Compuerta prendida, la corriente pasa; compuerta apagada, se corta. Prendido es 1, apagado es 0, y ahí es donde viven físicamente los unos y ceros de la computación.
Un interruptor solo no hace mucho. Pero si conectás unos cuantos obtenés compuertas lógicas, circuitos chiquitos que responden preguntas como "¿están prendidas las dos entradas?" (AND) o "¿hay al menos una prendida?" (OR). Combinando compuertas podés sumar números, compararlos y guardar un bit de memoria. Apilá eso de a miles de millones y tenés una CPU. El tipo que se usa en casi todos los chips modernos es el MOSFET, construido directamente en el silicio.
El primer transistor se construyó en los Bell Labs en 1947, un aparato del tamaño de un puño que reemplazó a las frágiles válvulas de vacío. Desde entonces se achicaron tanto que el chip de un celular moderno tiene decenas de miles de millones, tan chicos que más de mil entrarían en fila a lo ancho de un pelo. Transistores más chicos conmutan más rápido, gastan menos energía y entran más por chip, que es la historia que cuenta la ley de Moore.
Para quedarse
- Un interruptor controlado por voltaje: con la compuerta prendida pasa corriente, apagada la bloquea.
- Prendido y apagado son los 1 y 0 de la computación digital.
- Combinados en compuertas lógicas, suman, comparan y recuerdan.
- Se inventó en 1947; los chips modernos tienen miles de millones.