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Proxy

Una computadora intermediaria que hace pedidos en nombre de otro.

Arriba: vos, un proxy y un sitio web, con el proxy pidiendo en tu nombre. Abajo: los visitantes llegan a un proxy que responde por tres servidores que tiene detrás

Un proxy es un servidor que se para entre dos partes y pasa los mensajes. En lugar de que tu navegador hable directo con un sitio web, le pide al proxy, el proxy le pide al sitio, y la respuesta vuelve por el mismo camino. Para el sitio, el visitante es el proxy: ve la dirección IP del proxy, no la tuya.

El tipo clásico, el proxy de reenvío (forward proxy), trabaja para la gente que está dentro de una red. Empresas y escuelas usan uno para que toda la navegación pase por una sola puerta, donde pueden bloquear ciertos sitios, revisar las descargas en busca de malware y guardar registros. Hay quien usa proxies públicos para parecer que está en otro país o para ocultar su dirección a los sitios que visita.

Un proxy inverso (reverse proxy) trabaja, en cambio, para los servidores. Se para delante de un sitio web, recibe a cada visitante y decide qué servidor de los que tiene detrás va a responder. Ahí suelen manejarse los certificados TLS, guardarse en caché el contenido repetido y filtrarse el tráfico abusivo. Los balanceadores de carga y las CDN son proxies inversos con un trabajo específico; herramientas como NGINX se usan mucho para armar uno.

Un proxy no es una VPN. El proxy suele configurarse para una sola app, como el navegador, y por sí solo no cifra nada; una VPN mete todo el tráfico de tu dispositivo en un túnel cifrado. En los dos casos, quien opera el intermediario puede ver adónde vas, y con HTTP sin cifrar también lo que mandás, así que un proxy gratis de desconocidos es un mal lugar para iniciar sesión en cualquier cosa.

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