ENES

Streaming de video

Ver un video mientras llega de a pedacitos, sin esperar a tener el archivo entero.

Un video se corta en segmentos cortos guardados en tres calidades; el reproductor llena un buffer y pasa de calidad alta a baja según cambia la conexión

El streaming de video es la forma en que Netflix, YouTube o un partido en vivo llegan a tu pantalla: el video arranca después de un instante, mientras el resto todavía viene en camino. Por detrás, el video se comprimió con un códec como H.264 o AV1, que lo achica guardando solo lo que cambia de un cuadro al siguiente, y después se cortó en segmentos cortos de unos pocos segundos.

Cada video además se prepara en varias versiones, desde baja resolución hasta 4K, cada una con una tasa de bits (bitrate) distinta: cuántos bits por segundo necesita. Un archivo de texto chico, el manifiesto, lista todas las versiones y segmentos. Tu reproductor lo lee y pide los segmentos uno tras otro por HTTP común, en general a un servidor de una CDN cerca tuyo, y guarda unos segundos o minutos por adelantado en un buffer.

Lo ingenioso es el streaming adaptativo. El reproductor mide todo el tiempo qué tan rápido llegan los segmentos. Si tu Wi-Fi se pone lento, pide los siguientes en menor calidad, así la imagen se ve más borrosa un rato pero no se corta; cuando la conexión mejora, vuelve a subir. La ruedita de carga aparece solo cuando el buffer se vacía más rápido de lo que se llena. HLS y MPEG-DASH son los dos formatos más comunes para esto, y las transmisiones en vivo funcionan igual, con segmentos que se crean en el momento, unos segundos detrás del tiempo real.

Para quedarse

Para seguir leyendo

Términos relacionados

Más de Redes