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Robo de identidad

Alguien usa tus datos personales para hacerse pasar por vos, casi siempre por plata.

Datos personales sueltos, un nombre, un número de documento, una fecha de nacimiento y una dirección, se combinan en una copia del documento de una persona que un estafador usa para pedir un préstamo y una línea de teléfono

El robo de identidad es cuando alguien consigue suficientes datos personales tuyos como para hacerse pasar por vos: nombre completo, número de documento o CUIL, fecha de nacimiento, dirección, teléfono, a veces una foto del DNI o una selfie. Con eso puede sacar una tarjeta de crédito o un préstamo a tu nombre, dar de alta una línea de celular, quedarse con tus cuentas, cobrar beneficios o dar tu nombre si lo para la policía.

Los datos suelen venir de muchos lados a la vez. Una filtración en una tienda deja expuestos correos y direcciones; un mensaje de phishing te hace escribir el usuario del banco; un perfil en redes muestra tu cumpleaños y el nombre de tu mascota; una billetera robada o una carta sacada del buzón completan el resto. Los delincuentes juntan esas piezas, y muchas veces las compran y venden al por mayor.

Las víctimas suelen enterarse tarde: una llamada de un estudio de cobranzas, un préstamo que nunca pidieron en su informe crediticio o un home banking que de repente no las deja entrar. Recuperarse lleva trámites: hacer la denuncia policial y avisar a las entidades involucradas, cerrar las cuentas fraudulentas y, en muchos países, pedir a los burós de crédito que bloqueen o marquen tu legajo para que no se pueda abrir nada nuevo.

La prevención es sobre todo de hábitos. Compartí tu número de documento solo cuando haga falta de verdad, usá contraseñas distintas y autenticación de dos factores en el correo y el banco, desconfiá de mensajes inesperados que te piden confirmar datos, revisá cada tanto tus resúmenes y tu situación crediticia, y rompé los papeles antes de tirarlos.

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