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OAuth y SSO

Iniciar sesión una vez con una cuenta confiable y que ella responda por vos en otras apps.

Una app manda al usuario a un proveedor de identidad para iniciar sesión y dar permiso, recibe un token en vez de una contraseña, y el mismo proveedor también lo deja entrar a mail, chat y docs

Cuando una app ofrece Iniciar sesión con Google, está usando OAuth: un estándar que permite que un servicio actúe en tu nombre en otro sin ver nunca tu contraseña. La app te manda a Google, iniciás sesión ahí, y Google te pregunta si aceptás compartir, por ejemplo, tu nombre y tu email. Si decís que sí, Google le da a la app un token: un pase temporal que sirve solo para lo que aprobaste y que se puede revocar en cualquier momento.

Esos permisos se llaman scopes, y son lo que aparece en la pantalla de consentimiento: 'leer tu calendario', 'ver tu dirección de email'. En sentido estricto, OAuth se ocupa del permiso para acceder a cosas; la parte que le dice a la app quién sos es OpenID Connect, una capa construida encima. En la práctica viajan juntos, y la gente dice OAuth para todo el flujo.

SSO (single sign-on, inicio de sesión único) aplica la misma idea adentro de una empresa. Cada persona inicia sesión una vez en un proveedor de identidad, como Okta, Microsoft Entra ID o Google Workspace, y desde ahí entra al mail, al chat, al CRM y a decenas de herramientas más sin una contraseña distinta para cada una. La seguridad mejora porque hay un solo lugar donde exigir autenticación de dos factores, y cuando alguien se va de la empresa, desactivar una cuenta cierra todas las puertas a la vez.

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