ENES

Fibra óptica

Hebras finitas de vidrio que llevan datos como pulsos de luz, rápido y muy lejos.

Un láser a la izquierda manda destellos de luz a una hebra de vidrio; la luz rebota en zigzag contra las paredes hasta un sensor a la derecha, que los lee como unos y ceros

Un cable de fibra óptica lleva datos con luz en lugar de electricidad. Adentro tiene una hebra de vidrio purísimo, más o menos tan fina como un pelo, que guía la luz a lo largo de su recorrido haciéndola rebotar en sus propias paredes. Un láser en una punta se prende y se apaga rapidísimo, y un sensor en la otra lee esos destellos como unos y ceros.

La luz en el vidrio tiene grandes ventajas sobre las señales eléctricas en el cobre. Pierde muy poca fuerza con la distancia, así que una señal puede recorrer muchos kilómetros antes de necesitar un refuerzo. La interferencia eléctrica de motores o tormentas no la afecta. Y una sola fibra puede llevar muchas señales a la vez, cada una en un color de luz distinto. Por eso la columna vertebral de internet, incluidos los cables del fondo del mar que unen continentes, es de fibra.

En tu casa, fibra hasta el hogar (FTTH, fiber to the home) significa que la fibra llega a tu edificio o a tu puerta, en lugar de quedarse en un gabinete a la vuelta y hacer el último tramo por el viejo cable de cobre del teléfono o la tele. Se nota en velocidades más estables, subidas más rápidas y menos latencia. De tu lado, una cajita llamada ONT vuelve a convertir la luz en señales eléctricas; muchas veces viene combinada con el módem y el router en un solo aparato.

Para quedarse

Para seguir leyendo

Términos relacionados

Más de Redes