SaaS, PaaS e IaaS
Tres formas de alquilar computación, según cuánto del trabajo delegues.
La computación en la nube suele venderse en tres capas, según cuánto se ocupa el proveedor. Con IaaS (infraestructura como servicio) alquilás las piezas básicas: máquinas virtuales, discos y redes, como Amazon EC2. El proveedor maneja el centro de datos y el hardware; vos instalás y cuidás el sistema operativo, el software y todo lo que va arriba.
Con PaaS (plataforma como servicio) delegás más. Llevás tu código y la plataforma lo corre: pone el sistema operativo, el entorno de ejecución y muchas veces la base de datos, y se encarga de los parches y de escalar. Heroku, Google App Engine y AWS Elastic Beanstalk son ejemplos clásicos. Con SaaS (software como servicio) alquilás una aplicación terminada y simplemente la usás en el navegador: Gmail, Slack, Salesforce, Microsoft 365.
El intercambio es siempre el mismo: cuanto más maneja el proveedor, menos podés personalizar y menos trabajo hacés vos. Muchos servicios quedan entre una etiqueta y otra; las funciones serverless, por ejemplo, suelen describirse como un paso más allá de PaaS. La responsabilidad de seguridad se reparte igual: en IaaS parcheás tus propios servidores, en SaaS te ocupás sobre todo de quién tiene acceso.
Para quedarse
- IaaS: alquilás máquinas virtuales, almacenamiento y redes; el resto lo manejás vos.
- PaaS: llevás tu código; la plataforma lo corre y lo escala.
- SaaS: usás una app terminada, casi siempre en el navegador y por suscripción.
- Más administrado significa menos trabajo y menos control, también en seguridad.
Para seguir leyendo
- Tipos de computación en la nube (AWS)
- Software como servicio en Wikipedia
- La definición de cloud computing del NIST (en inglés)